QUE LA SANGRE DE CRISTO PROTEJA MI CASA Y FAMILIA DE TODO MAL, AMÉN

QUE LA SANGRE DE CRISTO PROTEJA MI CASA Y FAMILIA DE TODO MAL, AMÉN

Yo dormía con miedo. Miedo a que entren a robar. Miedo a que se prenda fuego la casa. Miedo a que un rayo caiga. Miedo a que algo malo le pase a mi familia mientras dormimos. Hasta que una noche vi lo que ves en este dibujo: mi casita cubierta con una burbuja roja, y Jesús en el techo, rezando. Y supe que mi casa estaba protegida.

Me llamo Camila. Tengo 32 años. Soy mamá de Benja de 7 y Emma de 5, y esposa de Martín. Los cuatro de la cama del dibujo, tapados con la misma colcha de flores lila, con la lamparita de querosene prendida, con el conejito de peluche en la mesita. Y esta imagen que ves, de la familia durmiendo y afuera, a través de la ventana grande, se ve otra casita igual, pero cubierta por una burbuja roja brillante, y Jesús ángel arrodillado en el techo, es lo que pasó en mi casa hace 2 meses.

Vivo en una casita en el campo, de piedra, con techo de teja, igualita a la del dibujo. De noche es muy oscuro. No hay vecinos cerca. Se escuchan perros, zorros, viento.

Hace 3 meses, entraron a robar en la casa de mi prima, que vive a 2 kilómetros. Le robaron todo mientras dormían. Le ataron las manos. Desde ese día, yo no dormía.

Me acostaba y me quedaba despierta hasta las 2, 3 de la mañana, escuchando cada ruido. Cada vez que crujía la madera del techo, pensaba que era alguien entrando. Cada vez que ladraba un perro, pensaba que nos venían a robar.

Martín me decía: “Tranquila, acá no va a pasar nada”. Pero yo no estaba tranquila.

Una noche de mucho viento, se cortó la luz. La lamparita se apagó. Mis hijos se despertaron llorando. Martín salió afuera a ver si había algo. Yo me quedé en la cama, abrazando a mis hijos, temblando, rezando: “Que la sangre de Cristo proteja mi casa y familia de todo mal”.

Repetía eso una y otra vez, como en el dibujo.

De repente, por la ventana grande de nuestro cuarto, que da al campo, vimos una luz roja. Era como una burbuja gigante, roja, transparente, que cubría toda nuestra casa. Brillaba. Tenía estrellitas adentro. Y arriba, en el techo, sentado en la chimenea, estaba Jesús, chiquitito, con alas blancas, con su aureola dorada, arrodillado rezando, con las manitos juntas.

Mis hijos lo vieron también. Emma me dijo: “Mamá, la casa está adentro de una pelota roja”. Benja dijo: “Y hay un angelito en el techo”.

La burbuja roja se quedó unos minutos y después se hizo más transparente, pero siguió ahí. Desde esa noche, yo duermo tranquila.

A la semana, hubo una tormenta eléctrica fuertísima. Cayeron 3 rayos cerca de mi casa. Uno cayó en el árbol que está al lado de mi casita. El árbol se partió a la mitad. Pero mi casa, nada. Ni una teja rota.

El vecino me dijo: “Camila, tuviste suerte, el rayo tendría que haber agarrado tu techo”.

Yo no creo que fue suerte. Fue la burbuja roja. La sangre de Cristo.

Mandé a hacer este dibujo exactamente como lo vimos esa noche de viento: nosotros cuatro durmiendo en nuestra cama, y afuera, nuestra casita cubierta por la burbuja roja, y Jesús en el techo protegiéndonos.

Lo tengo pegado en la ventana grande de mi cuarto. Cada noche, antes de dormir, apago la luz grande, dejo la lamparita de querosene prendida, miro la ventana y digo: “Que la sangre de Cristo proteja mi casa y familia de todo mal, Amén”. Y veo la burbuja roja cubriéndonos.

Si tú hoy duermes con miedo, si te da miedo que entren a tu casa, que les pase algo a tus hijos de noche, que algo malo toque tu familia mientras duermen.

No pongas rejas más altas. No pongas más candados. Pon una burbuja roja.

Arrodíllate hoy al lado de tu cama, antes de dormir, y di conmigo:

“Que la sangre de Cristo proteja mi casa y familia de todo mal, Amén”.

Porque te juro por mi noche de viento sin luz, que hay una sangre que sí protege. Que hace una burbuja roja alrededor de tu casita y que pone un ángel en tu techo a rezar toda la noche por ti.

Escribe AMÉN si hoy necesitas que tu casa sea protegida. Comparte este dibujo con una familia que hoy duerme con miedo.

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