SEÑOR BENDICE LA SALIDA Y EL REGRESO DE MIS HIJOS, LLÉVALOS TRÁELOS CON BIEN, AMÉN

SEÑOR BENDICE LA SALIDA Y EL REGRESO DE MIS HIJOS, LLÉVALOS TRÁELOS CON BIEN, AMÉN

Yo todos los días a las 6 de la mañana hacía lo mismo. Me arrodillaba en la puerta de mi casa, como la mamá de este dibujo, y veía a mis dos hijos con su mochilita irse a la escuela, y mi corazón se me hacía chiquitito. Porque no podía ir con ellos. Y tenía miedo. Hasta que un día le dije a Dios lo que dice este dibujo: Señor bendice la salida y el regreso de mis hijos, llévalos tráelos con bien, Amén. Y desde ese día camino tranquila.

Me llamo Lucia. Tengo 37 años. Soy mamá de Benja de 7 con su gorrito verde y su mochila verde llena de lápices, y Emma de 5 con su mochilita rosa de corazones, los dos del dibujo, yendo por el caminito de flores hacia el amanecer. Y yo soy la mamá arrodillada en la puerta de la casita de piedra con la puerta celeste, con los ojos cerrados rezando.

Vivo en el campo. La escuela queda a 20 minutos caminando. Todos los días mis hijos se van solos porque yo tengo que cuidar a mi abuela enferma. Y todos los días yo lloro cuando los veo irse. Miedo a que les pase algo en el camino, miedo a que un auto, miedo a que alguien malo.

Hace 2 meses, a una vecina le robaron a su hijo saliendo de la escuela. Desde ese día yo no dormía. Cada vez que mis hijos salían por esa puerta celeste, yo sentía que se me iba la vida.

Una mañana, a las 6, con el sol saliendo entre las montañas como en el dibujo, me arrodillé en el escalón de mi casa, con mis manos juntas, y no pude decir otra cosa que lo que dice el dibujo: “Señor bendice la salida y el regreso de mis hijos, llévalos tráelos con bien, Amén”.

Y cuando abrí los ojos, lo vi. Vi a Jesús, chiquitito, con su halo dorado, con sus alitas blancas de ángel, con su túnica blanca, caminando al lado de mis hijos, con sus manitos juntas rezando, acompañándolos. Igualito al del dibujo.

Desde ese día, todos los días hago lo mismo. Me arrodillo en la puerta, con mi suéter beige, y los entrego. Les digo a mis hijos: “Vayan, que Jesús va con ustedes”. Y ellos se van tranquilos, agarrados de la mano, por el camino de margaritas.

Ayer Benja me dijo: “Mamá, ¿sabías que hay un señor con alitas que nos acompaña hasta la escuela y nos espera para volver?”.

Yo lloré. Porque yo también lo veo en el dibujo. Es Jesús cuidando la salida y el regreso de mis hijos.

Mandé a hacer este dibujo y lo tengo pegado en mi puerta celeste, para verlo cada mañana antes de que salgan. Dice: Señor bendice la salida y el regreso de mis hijos, llévalos tráelos con bien, Amén.

Si tú hoy eres una mamá que cada mañana ve a sus hijos irse por la puerta y se queda con el corazón apretado, con miedo de que no vuelvan con bien.

Hoy arrodíllate en tu puerta, como yo, como la mamá del dibujo, y entrégaselos a Él.

Dile: Señor bendice la salida y el regreso de mis hijos, llévalos tráelos con bien, Amén.

Porque te juro por mi puerta celeste y por mis dos mochilitas verde y rosa, que desde que los puse en sus manos, Él los lleva y los trae con bien, todos los días.

Escribe AMÉN y el nombre de tus hijos que hoy salen de casa. Comparte este dibujo con una mamá que hoy necesita que Dios bendiga la salida y el regreso de sus hijos.

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