MI HIJO ES MI MAYOR BENDICIÓN, GRACIAS DIOS

MI HIJO ES MI MAYOR BENDICIÓN, GRACIAS DIOS

A mí me dijeron que no podía tener hijos. Que mi útero no servía. Que nunca iba a poder abrazar a un hijo mío en un campo de flores como el de esta foto. Hoy tengo esta foto pegada en mi sala, porque ese bebé que ves ahí, es mi milagro.

Me llamo Camila. Tengo 39 años. Y durante 12 años, lloré por no poder ser mamá.

Me casé a los 26 con el amor de mi vida, Jorge. Queríamos tener 3 hijos. Una casita llena de risas. Pero pasó un año, dos años, tres años y nada. Fui al doctor. Me hicieron mil estudios. Me dijeron: “Tienes síndrome de ovario poliquístico severo y endometriosis grado 4. Tus probabilidades de quedar embarazada de forma natural son menos del 2%. Y si quedas, lo más probable es que lo pierdas”.

Sentí que el mundo se me caía. Jorge me decía que no importaba, que podíamos adoptar, que él me amaba igual. Pero yo veía como todas mis amigas se embarazaban. Veía sus fotos con sus bebés en el campo, abrazándolos, y yo lloraba en el baño.

Intentamos 4 inseminaciones artificiales. 4 veces fallidas. Cada vez que me hacían la prueba de embarazo y salía negativa, era como si me muriera un pedacito. Gastamos todos nuestros ahorros. 15.000 dólares. Nos quedamos sin nada. Y sin bebé.

La última doctora nos dijo: “Ya no intenten más. Su cuerpo no puede. Adopten. Es lo mejor”.

Esa noche, yo me arrodillé en mi cuarto y le grité a Dios. Le dije: “¿Por qué? ¿Por qué a mí? Yo sería buena mamá. Yo daría mi vida por un hijo. ¿Por qué me hiciste mujer si no puedo ser madre?”.

Pasaron dos años sin intentar nada. Ya habíamos aceptado que no íbamos a ser papás. Empezamos los papeles de adopción, que tardaban 3 años.

Y un día, me sentí rara. Tenía mucho sueño. Me dolían los pechos. Pensé que era mi regla que iba a venir, porque mi regla era muy irregular. Pero no vino. Me hice una prueba de farmacia, sin esperanza, solo para descartar.

Salió positiva. Dos rayitas rosas. Claritas, pero dos.

Me caí al suelo. Grité. Jorge vino corriendo. Le mostré la prueba. Nos abrazamos y lloramos durante una hora. No lo podíamos creer.

Fuimos al doctor. El doctor no lo podía creer. Me dijo: “Camila, estás embarazada de 7 semanas. Es un milagro. Pero es un embarazo de altísimo riesgo. Tienes que hacer reposo absoluto. Porque puedes perderlo en cualquier momento”.

Hice reposo durante 9 meses. 9 meses acostada en mi cama, mirando el techo, con miedo de que mi bebé se fuera. Cada día le hablaba a mi panza y le decía: “Quédate, mi amor, quédate. Tú eres mi bendición”.

A los 8 meses y medio, rompí bolsa. Me llevaron de urgencia. Me hicieron cesárea. Y cuando lo escuché llorar, ese llanto fuerte, yo supe que Dios me había escuchado.

Me lo pusieron en el pecho. Era chiquito, arrugadito, con pelo rizado. Lo abracé. Lo abracé como la mamá de la foto. Y sentí esa luz que ves en el dibujo. Una luz dorada, caliente, que nos envolvía a los dos. Las enfermeras dijeron: “Mira, le da el sol de la ventana”. Pero yo sabía que no era el sol. Era Dios diciéndome: “Aquí está tu bendición”.

Le pusimos Samuel. Samuel significa “escuchado por Dios”. Porque Dios me escuchó.

Hoy Samuel tiene 2 años. Es mi todo. Cada mañana, nos vamos al campo que está detrás de mi casa, que está lleno de flores, igualito al del dibujo. Nos sentamos en el pasto, lo abrazo, cierro los ojos y le digo a Dios: gracias.

Gracias porque me dijeron que nunca iba a ser mamá y hoy tengo a mi mayor bendición entre mis brazos.

Gracias porque cuando todos me dijeron que mi útero no servía, Dios me demostró que para Él no hay nada imposible.

Si tú hoy estás leyendo esto y te dijeron que no puedes tener hijos, que tu útero no sirve, que tienes quistes, que tienes miomas, que eres estéril.

No dejes de creer. Porque mi Samuel es la prueba de que un día puedes estar llorando por no poder ser mamá, y al año siguiente puedes estar sentada en un campo de flores, abrazando a tu mayor bendición.

Si esta historia te tocó, escribe en los comentarios GRACIAS DIOS POR MI BENDICIÓN y el nombre de tu hijo que tanto esperaste. Comparte este dibujo con una mujer que hoy llora porque no puede quedar embarazada. Dile que no pierda la fe, porque su bendición viene en camino.

Leave a Comment