SÉ QUE QUIERES RENDIRTE, PERO DIOS NO TE HA SOLTADO, LEVÁNTATE UNA VEZ MÁS

SÉ QUE QUIERES RENDIRTE, PERO DIOS NO TE HA SOLTADO, LEVÁNTATE UNA VEZ MÁS

Yo ya no podía más. Estaba arrodillada en el pasto, llorando, con ganas de rendirme. De dejar todo. De no levantarme más. Y sentí que alguien me agarraba la mano y me decía lo que dice este dibujo: Sé que quieres rendirte, pero Dios no te ha soltado, levántate una vez más.

Me llamo Patricia. Tengo 42 años. Soy mamá de tres, esposa, ama de casa. Y esta imagen que ves, de la mujer con pelo con canas, con su suéter lila, llorando de rodillas en el campo y Jesús con su halo dorado sosteniéndole la mano para levantarla, soy yo hace 15 días.

Hace 6 meses que estoy agotada. Mi esposo me dejó. Me dejó con deudas. Mi hijo mayor está en drogas. Mi mamá tiene Alzheimer y tengo que cuidarla. Yo trabajo limpiando casas de 7 a 7. Llego a mi casa y tengo que seguir limpiando mi casa, haciendo comida, ayudando con tarea.

Una noche, después de que todos se durmieron, salí al patiecito de atrás de mi casa, que es un campito con flores amarillas y blancas, igual al del dibujo, con montañas al fondo. Me arrodillé y lloré como la mujer del dibujo. Con lágrimas grandes que me caían por la cara.

Le dije a Dios: “Ya no quiero más. Quiero rendirme. No tengo fuerzas para levantarme una vez más”.

Y en ese momento, sentí una mano calentita que me agarraba. Abrí los ojos, con lágrimas, y vi a Jesús, chiquitito, con su túnica blanca, con su halo brillante, con su barba, arrodillado al lado mío, con sus dos manitos agarrando mi mano, levantándome.

No me dijo mucho. Solo me sostuvo. Y me di cuenta que no me había soltado nunca. Que en todos estos 6 meses donde yo pensé que estaba sola, Él me estaba sosteniendo la mano.

Me levanté. Con las rodillas sucias de pasto, con la cara hinchada de llorar, pero me levanté.

Al día siguiente, fui a la municipalidad y pedí ayuda para mi mamá. Me dieron una cuidadora gratis 3 veces por semana. Mi vecina me dijo que en la iglesia estaban dando un curso gratis para mamás de hijos con adicciones. Fui. Ahí conocí a otras 5 mamás como yo. Ya no estoy sola.

Yo sé que tú hoy estás como yo estaba hace 15 días. Arrodillada, con ganas de rendirte. Pensando que Dios te soltó.

No te soltó. Te está agarrando la mano justo ahora.

Mandé a hacer este dibujo y lo tengo pegado en la heladera, donde lo veo cada vez que quiero rendirme. Cada vez que lloro, lo miro y me digo: “Levántate una vez más”.

Si tú hoy quieres rendirte, si hoy lloras escondida en el baño, en el patio, en tu cuarto, pensando que no puedes más.

Quiero que te levantes. Una vez más. Solo una vez más hoy.

Arrodíllate, llora todo lo que tengas que llorar, y deja que Él te agarre la mano como en el dibujo.

Porque te juro por mis rodillas sucias de pasto, que Dios no te ha soltado. Y te va a levantar una vez más.

Escribe AMÉN si hoy necesitas levantarte una vez más. Comparte este dibujo con una mujer que hoy quiere rendirse y necesita que Dios le agarre la mano.

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